Olor a melatonina…
Han pasado muchos años ya desde que no sentia ese olor, esa fragancia innata e inerte que parece haber sido recibida por meritocracia o tal vez simple angelical dedocracia, de la mano del gran repartidor de olores. Hace demasiado que no sentia la necesidad de mirarme al espejo alejandome lo suficiente para intentar percibir lo que los demás de mi perciben. Ha sido tanto, que solo el recuerdo me trae una bocanada con olor a hogar, olor a familia, olor a juventud, Olor a Caribe, olor a mar a comidas deliciosas a canciones de esas que te hacen llorar, A sacrificio, a fe, a esperanza a ímpetu, a sueños. A una ingenuidad y una inocencia como solo la ha tenido en mi vida en la niñez con un leves trazos de ella que salieron corriendo en la adolescencia. Es interesante como las modas cambian, cambian las estaciones, los colores de los autos, de los ojos, de los cielos, de la forma de los niños. Pero no el olor de la lluvia ...